Divertirse y ser feliz no es lo mismo

Hablamos con Mo Gawdat, presidente ejecutivo de X (antes Google X) quien explicó brevemente el algoritmo que usa para sentirse más feliz. Además dio tres consejos para emprendedores digitales.

Mo tiene una carrera de más de 23 añosque comenzó en IBM Egipto. Se unió a Google en el 2007 administrando sus negocios en más de 50 países, con foco en los mercados emergentes. En el 2015 fue nombrado Chief Business Officer de Google X, donde trabaja aterrizando los proyectos a negocios reales y ayudando a los consumidores y aliados a beneficiarse de tecnología de vanguardia.


Fue uno de los invitados estrella de Forum, evento organizado por Tigo-Une y que busca alentar a los emprendedores digitales. Pero antes de hablar sobre ese tema, le pedimos que nos contara un poco más de ese algoritmo que aplica en su día a día para salir de situaciones infelices o demasiado tristes. De hecho, él pasó por un momento personal muy duro que comparte a todo su público y que lo llevó a escribir el libro y crear la fórmula. Su hijo murió a los 20 años por una hemorragia interna tras una serie de errores médicos que ocurrieron después de someterse a una apendiceptomía. “En ese momento pude escoger dos caminos, el de sentirme miserable y echar la culpa a la vida pero preferí el otro, el de aceptar esa terrible situación y continuar”, explica.


Hay mucha evidencia científica que prueba que el dinero no incrementa la felicidad y que llega un punto en donde más dinero no hace la diferencia. Por supuesto, es difícil ser feliz si no tienes lo suficiente para comer, o si no hay un lugar para vivir, pero una vez las necesidades están satisfechas, no habrá dinero suficiente para ser feliz. Por eso hay tantas personas con todo el dinero y que se sienten miserables todo el tiempo.


Como seres humanos nacemos en un estado natural de felicidad. Desde niños estamos protegidos, somos amados, nos alimentan y no necesitamos más para ser felices, cuando crecemos tratamos de regresar a ese estado. A medida que llegamos a adultos nos enseñan que si nos divertimos somos felices, pero la diversión es diferente a la felicidad. La primera es como una aspirina que tomas y te pone en cierto estado. Por ejemplo, vas a bailar salsa, la estás pasando bien por dos horas y después otra vez vuelven los malos momentos y eres infeliz de nuevo. Yo veo la felicidad como ese sentimiento de que estás contento con la vida, haces cosas como tener una familia, ir al trabajo, tocar un instrumento o escuchar música que son cosas para disfrutar, que te hacen feliz, pero mi felicidad es estar bien con la vida y por eso, no necesito de esas aspirinas.


FUENTE: http://www.finanzaspersonales.co



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